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Apelo a la razón, a la sinceridad y honestidad de corazón, a superar los prejuicios de los que están a favor del aborto simplemente porque es progresista estar a su favor y porque la Iglesia está en contra. De hecho, los proabortistas, más pronto que tarde acaban esgrimiendo argumentos de tipo religioso.Siempre que he discutido sobre este tema el argumento, esencialmente, ha sido el mismo: Imagina una niña de 14 ó 15 años embarazada por una violación y con una enfermedad que hace que el embarazo ponga en riesgo su vida y además con problemas económicos que hará que tenga que dejar de estudiar y ponerse a trabajar, y además el embrión tiene serias malformaciones y deficiencia mental. Y la pregunta inmediata es ¿estarías a favor de la crueldad de obligar a esta niña en estas circunstancias a tener al niño? Esta pregunta nos induce inconscientemente a asumir dos ideas que son faltas. Estas ideas son, por una parte, que hay que atender solamente a las circunstancias, derechos y deseos de la madre porque el embrión no es un ser humano y por tanto no tiene derechos; y por otra parte, que una madre en esas circunstancias va a ser necesariamente una desgraciada y el niños va a vivir una vida de tanto sufrimiento, que mejor hubiera sido no haber nacido.

Ante esta dramática situación, imaginemos otra igualmente dramática, la situación de esta madre es igual a la descrita pero el bebé acaba de nacer. ¿Estaría el proabortista a favor de matar a ese niño recién nacido para evitar traumas psicológicos a la madre, situaciones penosas económicas y una vida llena de sufrimiento a un niño con malformaciones y deficiente? Si la respuesta es que sí, la discusión se acaba; es inútil apelar a la razón de alguien que razona tan monstruosamente. Si la respuesta es que no, ¿dónde queda la crueldad de obligar a esa niña a tener un niño? En esta respuesta, esta supuesta “crueldad” queda relegada por la conciencia ante la patente crueldad de matar a un bebé indefenso.

La discusión seguirá inevitablemente por la diferenciación entre un bebé ya nacido y un embrión , como si éste fuese una parte más de la anatomía de la madre. El problema es que si se pregunta acerca de si estaría a favor del aborto en el caso de que el embarazo estuviese en el octavo mes, se suele eludir responder diciendo que no es posible médicamente un aborto en ese mes de gestación, que el aborto se habría decidido en las primeras semanas, etc. con tal de no responder con un “evidentemente, no”.

Y si no se está a favor del aborto a los ocho o nueve meses de gestación ¿por qué motivo sí se iba a estar en el sexto o séptimo mes? ¿Qué cambia en el feto del séptimo al octavo mes para que en un caso se esté dispuesto a la condena cruel a la madre a una vida desgraciada y en el otro se esté a favor de abortar sin más cuestionamientos? Esta misma pregunta se puede repetir con los meses anteriores en la gestación hasta llegar a la famosa semana 14: ¿qué cambia en el embrión para que se pueda abortar en la semana 14 y no en la 15?

El argumento de que un embrión del tamaño de la punta de un alfiler no es un ser humano, es difícil de defender desde un punto de vista racional, ya que se alude a argumentos fundamentados en la intuición, como por ejemplo que al ver por un microscopio ese grupo de células nadie diría que eso es un ser humano. Sostener que sea nuestra intuición, en lugar de algún hecho objetivo, con fundamento científico, lo que determine qué es o no un ser humano no es muy racional. Es mucho más objetivo utilizar para determinar lo que es un ser humano o no, el conocimiento racional que tiene la ciencia sobre la biología: el código genético de ese “grupo de células” es el de un ser humano, pertenece indudablemente a la especie humana y también indudablemente se trata de un individuo distinto de la madre ya que tiene un código genético distinto. Es el está vivo ni siquiera admite una discusión razonable.

Nos podríamos enzarzar en discusiones interminables sobre en qué momento exacto empieza a existir un ser humano y el punto clave sería si desde que hay un ovulo fecundado, es decir el momento de la concepción, hay ser humano o no. Ante esta eterna discusión, ante una situación en la que es difícil o discutible saber si existe ser humano o no, ya que hay serios argumentos de peso que hacen pensar que sí, aunque no sean indiscutibles ¿cuál es el proceder más razonable? ¿Considerar que ante la posibilidad razonable de que se esté terminando con vidas humanas se considere, por prudencia, no realizar el aborto o a pesar de que existen dudas más que razonables de que efectivamente estamos ante un ser humano, se obvie este extremo y se practique el aborto sin considerarlo ni siquiera como la última opción?

Con respecto al argumento de que las vidas de la madre vaya a ser desgraciada y el niño tenga una vida llena de sufrimientos. ¿Quién puede decir que en su vida no hay sufrimientos y desgracias? ¿quién puede determinar el grado de sufrimiento que tiene que haber en una vida para que no merezca la pena vivirse, para que sea imposible una búsqueda y alcance de una cierta felicidad? ¿quién puede decir que el sufrimiento de los enfermos con malformaciones o de los pobres de necesidad sea mayor que la de los “sanos” de malformaciones y deficiencias mentales? ¿quién se atreve, usando la razón, de decir que es imposible que una madre y un hijo en las dramáticas circunstancias descritas no puedan tener ni un ápice de felicidad, alegría, ilusión o esperanza que haga que su viva merezca vivirse?

juanmalucas@buscadlabelleza.org


Las leyes de la naturaleza no existen.

¿Por qué ocurren las cosas? ¿Por qué una manzana cae a suelo en lugar de subir al cielo como un globo? Hay quien, sin reflexionar bien lo que significa, diría que "por la ley de la gravedad". Pero, ¿de verdad caen las cosas al suelo por la ley de la gravedad? ¿Existe algo, que llamamos "ley de la gravedad" o Ley de la Gravitación Universal que causa que las cosas se atraigan en función de su masa? Y si esas tales cosas existen ¿de qué están hechas? ¿De materia? ¿Quizá de energía? ¿Y porque esa cosa que llamamos Ley de la Gravitación Universal causa que las cosas materiales se atraigan en lugar de hacer que se repelen? ¿Es a causa de alguna otra ley natural?, así podríamos llegar hasta el infinito.


Juanma

juanmalucas@buscadlabelleza.org